Desde hace varios días nos torturan con sus ruidos unos obreros que trabajan justo debajo de la ventan de la oficina. Están cambiando el pavimento de las aceras por otro que sea antideslizante. Lo malo es que yo no creo que el nuevo sea mejor que el antiguo, a ver cuantas ostias hay cuando llueva.
Esta mañana oimos voces alteradas. "Que si yo no soy un niño" "Que para una vez que llego tarde" "Que te voy a matar", vamos el típico espectáculo que al final no llaga a ningún sitio. Lo que si me hizo gracia, fue la expresión del que era "el jefe" "Si tu no me aguantas ni una galleta, como te de, te tumbo como a un conejo". La verdad es que me hizo gracia. Me imaginé el típico golpe que se le da a los conejos tras las orejas y se quedan fritos.
Pero al final nada de nada, mucho gallito de pelea, pero solo a voces. A mi que me hacía ilusión ver una peleita. sniff sniff.

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