En la calle de las oficinas de mi cliente están en obras, con el consiguiente “escandalo”. Tienen que cambiar el pavimento de las aceras. El anterior resbalaba, y como la calle tiene mucha pendiente, y bastante tránsito peatonal, para evitar caídas y males mayores han decidido cambiarlo. A priori una magnífica idea.
Lo malo del asunto es:
Que la calle mide unos 40 metros, y llevan eso de un mes y aún no han terminado. Como mínimo hay cuatro obreros trabajando, eso si, son del Ayuntamiento, lo cual explica su lentitud. No creo que en una empresa privada tarden tanto es cambiar 40 metros de acera.
Otro hecho curioso, es que el nuevo pavimento creo que resbala aún más que el anterior, pero claro es el aprobado para el acondicionamiento urbano. Veremos cuando llueva cuantas caídas y espero que denuncias al Ayuntamiento habrá.
Que fácil es tirar el dinero que no cuesta ganar.

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